Cuba. Pedazo e´pan

Mi Cuba. Esa isla con su historia, sus costumbres y su gente. Literatura, leyendas, chistes, fotos y más cosas curiosas. Bienvenidos los comentarios.

martes 25 de marzo de 2008

Como bien dijo Einstein, la estupidez humana es infinita.


Está visto que la crueldad humana tampoco tiene límites y ahora nos llega disfrazada de "arte".
Pero aún estamos a tiempo de impedirlo.




Del blog de Xoan Xulio Alfaya, nos llega esta nota, que clama al cielo:


¿Esto es arte?

En el año 2007, Guillermo Vargas Habacuc, un supuesto artista, agarró a un perro de la calle, lo ató a una cuerda cortísima en la pared de una galería de arte y lo dejó allí para que muriera lentamente de hambre y sed.
Durante varios días, tanto el autor de semejante crueldad como los visitantes de la galería de arte presenciaron impasibles la agonía del pobre animal...
hasta que finalmente murió de inanición, seguramente tras haber pasado por un doloroso, absurdo e incomprensible calvario.




¿Te parece fuerte?
Pues eso no es todo: la prestigiosa Bienal Centroamericana de Arte decidió, incomprensiblemente, que la salvajada que acababa de cometer este sujeto era arte, y de este modo tan incomprensible Guillermo Vargas Habacuc ha sido invitado a repetir su cruel acción en dicha Bienal en 2008.


¡¡IMPIDÁMOSLO!!!


Firma aquí: http://www.petitiononline.com/13031953/petition.html (no hay que pagar, ni registrarse, ni nada peligroso y merece la pena) para enviar una petición y que este hombre no sea felicitado ni llamado 'artista' por tan cruel acto, por semejante insensibilidad y disfrute con el dolor ajeno.


Es muy fácil, se tarda 10 segundos y es seguro, si perdemos el tiempo reenviando tonterías que nadie se cree, bien podemos dedicar un poco de ese tiempo a intentar evitar que otro animal inocente sufra la crueldad de este, y otros, sádico y repugnante 'ser humano':


REENVÍA ESTE MENSAJE A TODOS TUS CONTACTOS, POR FAVOR.


PD: si pones el nombre del 'artista' en Google salen las fotos de este pobre animal, y seguramente también te saldrán páginas web donde podrás contrastarlo y ver que es verdad.

Sinceramente, veo al perro y me entran ganas de llorar. Ya me gustaría a mí ver al pretendido 'artista' en esa misma situación.

miércoles 27 de febrero de 2008

Esto sí que es amor al trabajo y lo demás bobería....

Con unos cuantos señores como este, se acaba la miseria en el mundo. Desde hoy me apunto a lo del entrenamiento mental a ver si se me pega algo bueno y me contagio con su entusiasmo y creatividad.
Fíjense qué pedazo de altruista....


"El creador de 'Brain training' renuncia a ser millonario.


Brain Training, el juego para Nintendo DS que ayuda a mantener el cerebro en forma, ha vendido millones de copias en los últimos años. Pero su creador, el profesor Ryuta Kawashima, no ha visto un yen de los millones que ha generado. Por decisión propia. "Todos en mi familia dicen que estoy loco, pero yo les digo que si quieren dinero salgan ahí fuera y lo ganen por ellos mismos", dice en una entrevista que recoge Physorg.

Kawashima trabaja para el Instituto de Desarrollo de la Universidad de Tohoku (Japón), para el que desarrolla sistemas destinados a la cada vez mayor población anciana de su país. El acuerdo que mantiene con el centro universitario dicta que podría quedarse con la mitad de las ganancias derivadas del juego, pero el profesor ha preferido quedarse con su sueldo de unos 100.000 dólares anuales.

"Puede que te sorprenda, pero mi principal afición es trabajar", afirma. Preguntado por qué no ha cogido el dinero y se ha mudado a una isla desierta afirma que "no sabría qué hacer allí, lo que yo quiero hacer es investigar".

No ha renunciado a poco. Los derechos de su software de entrenamiento cerebral para Nintendo DS han generado unos beneficios estimados en 22 millones de dólares, habiendo vendido 17 millones de copias desde su debut en Japón en 2005."


Hummm.....se parece al juego de la primitiva... ¿servirá?



Para los que quieran saber más, les cuento que Kawashima está considerado en Japón como una eminencia en eso de desentrañar los misteriosos procesos de nuestra materia gris. Su libro Entrena tu cerebro fue todo un bestseller en su país y también el que publicó en el 2004 con ejercicios en forma de pasatiempos para prevenir el deterioro neuronal a medida que envejecemos. Kawashima descubrió -y demostró- que cuando resolvemos ejercicios matemáticos rápidamente o leemos un texto en voz alta, aumenta el flujo sanguíneo en zonas concretas del cerebro, y que quienes acostumbran realizar dichas tareas con regularidad muestran una mejora en su memorización de entre un 20% y 30%.
Asimismo, pacientes con demencia que realizaron un entrenamiento de dos a cinco días por semana durante seis meses mostraron un incremento de su actividad en el córtex prefrontal, zona del cerebro relacionada con las funciones cognitivas, la capacidad de interrelacionar conocimientos aplicables a tareas concretas y la creatividad.

Será por eso que el doctor ha preferido que sus familiares tengan que exprimirse su propio cerebro para hallar una forma inteligente de ganarse la vida... pensando, rabiando, estudiando y marchando a golpe de brain trainning.

No me cabe ninguna duda: este profe es el mago Merlín del siglo XXI y un verdadero sabio.

domingo 24 de febrero de 2008

F y 3ra. ¿Quién se acuerda?



El alma mater con los brazos siempre abiertos, ofreciéndose desde lo alto de una escalinata no tan alta como había imaginado.... La bombonera... F y 3ra: LA BECA....

Hoy descubrí que los otros la recuerdan con la misma entrañable mezcla de pasión y odio que despiertan los lugares colectivos en los que aprendimos a querernos y a hacer asco de los baños sucios.

Como los caminos de Internet son inescrutables, andando por ahí, por esas redes, me he colado sin saber cómo en una página con fotos de mis compañeros del piso 24. El mismo que subíamos y bajábamos varias veces al día con la agilidad que nos permitían nuestros veintiescasos años...no por gusto aparecemos en esas imágenes tan delgados y pálidos, con excepción de Jesús Jambrina, que siempre fue moreno y en una de ellas estaba Jefri, el genio que siempre sacaba cincos y hablaba como cuatro idiomas extra, con sus gafas de Virulo y su talento... que ahora no sé a cuál oscuro pueblo de provincia habrá ido a recalar.
Cuántos recuerdos viendo esas fotos. Ni siquiera sabía que existían. Yo, por fortuna, no aparezco en ninguna porque como buen electrón libre que siempre fui, pasé por la Facultad pero tal vez ella no recuerda que pasó por mí. En secretaría sí que se acuerdan. Seguro.

Y también se habrá de acordar el administrador del comedor de la beca, aquel hombrecillo enjuto que me cambiaba algunas papas y varias libras de leche en polvo por tres cajetillas de Populares en los años que llegaron a valer 100 pesos cubanos en la bolsa negra.

Era la época cruda del 93-94. Solíamos irnos a la Facultad sin desayunar porque no había leche y al regresar, nos esperaba una bandeja de aluminio medio llena de arroz con sopa de arroz. Siempre decíamos que había que tener mucha hambre para entrarle a aquello...pero "de corcho eran nuestras ganas de estudiar" y en definitiva, siempre nos quedaba la opción de comer croquetas en "El Recodo" o simplemente, unos metros más allá, sentarnos en el muro del malecón, siempre de espaldas a los altos edificios y a Casa de las Américas y a los veintitantos pisos de la bombonera, para gritarle al mar que nos llevara lejos.... mucho más allá de la línea del horizonte y de las mareas cuajadas de petróleo y de prohibiciones.

Parece que nos escuchó, porque recién me entero que la mayoría de nosotros ya no tiene entre sus planes apagar el morro...ejem... al parecer, algunos profesores tampoco... y eso sí que me dejó de piedra... ¡Quién lo diría!
Vivir para ver.

viernes 22 de febrero de 2008

...de corcho son mis grandes ganas de vivir



"....por encima del hombro me miras
por debajo del hombro me veo
Tú también necesitas tu dosis
de malicia y ajetreo....

.... y en mis venas transcurre la sangre
de tertulia y barracones....

El gesto del policía con los dos dedos, no tiene desperdicio.....

llore quien quiera llorar,
viva quien quiera vivir

je,je,jje, ya se me había olvidado cómo piropea un cubano a una mujer en la calle. Aquí los acusarían de acoso sexual....

¡Arriba Buena Fe!

jueves 7 de febrero de 2008

Para qué sirve redactar bien

Llevo tanto tiempo trabajando a toda hora -día, noche y madrugá- que se me han quitado las ganas de subir entradas y hasta de responder correos. Hay un libro que me deja sin sueño; o peor, tengo pesadillas que no se me van a quitar hasta que no ponga la última letra y la verdad, ya no quiero escribir una palabra más allá de lo estrictamente indispensable... luego he visto esto en "el blog de un consultor", naufragando por ahí, perdida, y creo que es la única verdad que he escuchado en los últimos meses.

"Me di cuenta de que el objetivo de redactar era dar cuerpo a ideas endebles, disimular razonamientos superficiales y eliminar cualquier atisbo de claridad. Con un poco de práctica, tu redacción puede llegar a convertirse en una densa e impenetrable bruma."

Calvin

Cuánta razón tienen a veces los clásicos....
Hum

domingo 20 de enero de 2008

LA DEMOCRACIA ROBADA

Quiero hablar de esta noticia, tal y como la he visto, porque justo hoy mi pueblo se levantará temprano para acudir a votar. Y es importante que todo el mundo sepa que desde hace muchos años, los cubanos no sabemos a quién votamos ni por qué. Como títeres y gusarapos, la propaganda televisiva nos mueve las manos y nos indica cuál es la casilla correcta que tenemos que marcar. Sí, porque temen que uno de los pueblos más cultos del mundo no sepa dónde hay que poner la cruz a la hora de los mameyes.

La farsa, que he vivido muchas veces a lo largo de mi vida, es como sigue: temprano en la mañana, los del CDR van tocando a todas las puertas recordándole a la gente que mientras más temprano "salgan de eso", mejor. Las urnas casi siempre están colocadas en las escuelas del barrio con dos pioneritos al lado. Llegas, te entregan la boleta, entras a un cubículo cubierto sólo por un precario trozo de tela, lees los nombres de los candidatos.... y si por ti fuera, no votabas a ninguno; y el voto unido .... ¿Quién dijo que eso era lo que yo quería? ¿Acaso alguien se tomó la molestia de preguntarme? Eso ni hablar.
Como siempre, no marco a nadie y pongo en letras grandes, donde se vea bien, que estoy ¡¡EN CONTRA!!
Doblo el papelito, tomo aire, salgo del escondite y lo introduzco por la rendija de la urna. Los dos pioneros al unísono se llevan la mano a la frente, y exclaman: "¡Votó!"
Si ellos supieran....

Luego espero a ver los resultados en el noticiero. ¡Pero, qué bestias! Dicen ellos que el noventa y tanto a favor, un mínimo despreciable de abstenciones, otro mínimo despreciable de boletas anuladas: la gente que se equivocó, indudablemente; y ninguna en contra.

La mía y la de otros como yo, debe haberse perdido por el camino. No existimos. Sencillamente, en esa democracia robada que nos han impuesto, nuestra voz no se escucha y nuestro voto nunca cuenta.


A ver que no se vaya a equivocar esta ancianita......


Hoy Terra publica la siguiente nota:

"'Cuba Democracia Ya!' convoca una protesta para hoy contra el 'simulacro' de los comicios parlamentarios

La plataforma opositora al Gobierno cubano, 'Cuba Democracia Ya!', junto con miembros de la Federación Española de Asociaciones Cubanas (FECU), ha convocado para hoy una manifestación de protesta frente a la Embajada de Cuba en España, con objeto de 'presentar un voto simbólico por la democracia' y reclamar la presencia de observadores internacionales durante los comicios parlamentarios que tendrán lugar mañana en la isla, a los que calificó como 'simulacro'.

Durante la protesta convocada para las 12.00 horas, los miembros de la plataforma 'depositarán' un voto simbólico de más de 10 metros de largo para que 'el mundo sepa lo que pasa en Cuba', según el comunicado remitido por la organización.

'Cuba Plataforma Ya!' denunció además que 'el régimen de Cuba se niega a que estén presentes observadores internacionales en la farsa electoral' y que 'en este momento se vive en la Isla una enorme presión policial y militar para que las personas acudan al simulacro el domingo'."



Bueno ¿Y el caballo qué? ¿No piensa ir a votar?

De todos modos, para los que quieran votar sin cortapisas, hay un sitio digital en el que los cubanos de afuera y los pocos de adentro que tienen acceso, pueden dar su opinión y ver de inmediato lo que otros realmente piensan. Yo ya he pasado por allí y me enterado que hasta la hora presente, el 51 % había votado que Fidel debe irse, contra un 30 % que dice que "debe morirse". El voto mayoritario es el de la casilla en la que pregunta: "¿Votarías por Fidel Castro?" Y el 77 % responde que "¡DE ESO NADA!"
Aquí les dejo el enlace al sitio para que también ustedes puedan votar.
http://noticias.aol.com/america-latina/el-caribe/cuba

jueves 17 de enero de 2008

Leche que no has de beber...



¡Increíble! ¡Ya podemos creernos que los niños tendrán leche después de los siete años!
¿VERDAD?
¿Alguien se acuerda de aquel discurso del Comandante, durante los años de la Guerra Fría, cuando quería llegar a los diez millones de toneladas de caña y prometía al pueblo de Cuba que la leche correría por las calles?
Pues la verdad es que nunca se llegó a esa cifra, -a pesar de que movilizó a media isla-. Y también es verdad que desde hace más de veinte años, por las calles habaneras, santiagueras, bayamesas y holguineras, hasta donde yo he podido comprobar, no corre ni el agua.
Luego supe que toda la prensa donde se publicaron aquellos discursos inflamados de promesas, andan desaparecidos por alguna sala clasificada y húmeda de la Biblioteca Nacional. Si llegas y pides algún número de Bohemia, El diario de la marina, Carteles, o algún otro diario publicado en los primeros años de la Revolución, te dicen que no se pueden prestar, porque están muy deteriorados o porque ya no existen.
Pero es que en los últimos años del siglo pasado, recuerdo haber escuchado claramente en un discurso, que el Comandante decía que para cuidar la salud del pueblo, lo mejor era no tomar leche de vaca ni consumir carnes rojas en exceso. Dijo, y eso sí me quedó bien grabado en la cabeza, que los niños de más de siete años no necesitaban leche y que hacía daño al ser humano. Que eso solo era importante en los primeros años para crear huesos y hacer crecer los dientes, pero luego, nada.
Si existiera un ícono para reirme ahora de buena gana, lo pondría.
Si no fuera tan tragicómico todo esto.
Si no fuera porque ahora mismo muchos niños cubanos están yendo a la escuela sin haber tomado leche por la mañana.

Pero bueno, dice Raúl que nos olvidemos.....

y creo que es lo mejor que podemos hacer: olvidarnos.

Porque con promesas, discursos y batalla de ideas, no es posible desayunar.

martes 15 de enero de 2008

Y seguimos con el tema de la carne, asere.....








He visto esta foto en el foro de Conexión cubana y no pude resistirme a pegarla aquí. Esa es la carne que dan para el pueblo por la libreta. Así, cutre, llena de moscas y manoseada por el carnicero que sabe Dios cuál fue la última cosa que hizo con esas manos. El día que toca, un camión la va repartiendo por todos los puntos de distribución -porque me resisto a llamarle carnicería a esa gruta- La cama del camión suele ser de hierro y está oxidado por tantos años de llevar y traer restos de sangre y residuos de pescado o del juguito que desprende el picadillo de soja, -el enriquecido también suelta lo suyo, y cómo apesta. Lo normal es que la tiren así mismo, del camión al local, como si fuera una maleta, o un bulto cualquiera. Entonces, el repartidor de turno, corta la carne en porciones y las pesa sobre la misma balanza vieja que todavía se conserva en el local desde el capitalismo, y por la que han tenido el honor de desfilar todo tipo de cadáveres terrestres y marítimos entre los que cabe destacar el pollo blanco y desabrido importado del Canadá, algunas escasas variedades de jurel y en contadas ocasiones, calamar.
"Esta pa mí, aquella pa mi socio Chicho, este trocito de diez kilos pal' bisne, -murmura el buena gente del carnicero mientras reparte las porciones y las va guardando en la enorme nevera General Electric, que curiosamente, como la balanza, lleva ahí muchos más años que el Comandante en el poder. Entonces contempla lo que ha sobrado y dice de lo más contento: -el resto es pa' Liborio y a ver si lo distribuyo bien, pa que me de la cuenta, salga todo el mundo contento y nadie se me queje."
La cola no tarda en formarse y la gente espera ansiosa a que comience a vender. Unas onzas por persona es lo que toca y probablemente sea de la falda de una vaca vieja, pero esa noche, toda la familia comerá un sopa con sustancia y fibra, un bistecito quizás. No importa que esté muy duro y que sea preciso machacarlo hasta dejarlo en ripios y luego alegrarlo con mucho ajo y cebolla. No importa desde qué hora está muerta la vaca ni quién fue el que le aguantó la pata; o que las moscas se hayan dado gusto con esa misma carne desde hace mucho tiempo atrás. Los cubanos, por desgracia, ya no tenemos tiempo de reparar en esos mínimos detalles y no se puede andar de fino por la vida, porque te mueres de hambre.

Aunque ahora que la miro bien, veo que no es una carnicería de oficoda, ni lo que vende el mulato es carne de res. Más bien parece ser un puesto en el agro, de esos que venden el cerdo por la libre a 50 pesos el kilogramo. Qué despistada soy, no haberlo visto antes.

Pero igual lo dejo así, porque estos despojos sanguinolentos no tuvieron mejor pasado que el que antes les describí, y con ese precio, es muy difícil que haya cola. También en este caso acuden, atraídas por el olor y dueñas de la situación, las sempiternas moscas nuestras de cada día.

Conozco un gallego que no fue capaz de comer carne en La Habana durante quince días. Simplemente, no podía.

Será por lo mismo que yo ahora miro esa foto y me digo que este tema es brutalmente prosaico, y soez pero tan real como la vida diaria de cualquier cubano de a pie. Tengo claro que por muy lejos que esté, nunca me sentiré verdaderamente a salvo de algunas imágenes. Es muy importante no olvidar ciertas cosas.

domingo 13 de enero de 2008

Porno para Ricardo y "¡Dale comida a tu pueblo"!

La verdad es que este grupo me sigue dejando pasmada. Son como Yoani la de "Generación Y": Están tan aburridos de todo, que pitan más allá del bien y del mal. Una temeridad que allí le ha costado carísimo a muchos y que a ellos les cuesta no poder tocar en los conciertos más importantes, o quizás en casi ninguno; que no les conozca casi nadie en Cuba y provocar en los otros músicos esa mezcla de admiración y terror a que los relacionen con su manera tan particular y agresiva de decir las cosas.
Viendo este pequeño reportaje, recordé cuando el Comandante se puso a regalar ollas de presión y nos explicaba a las amas de casa cubanas lo bien que cocinaban los frijoles... ja,ja,ja. A estas alturas de la vida hablar de la soga en casa del ahorcao, venir a bailar en casa del trompo, decirnos a las mujeres de esa isla hambreada cómo inventar para ablandar los frijoles y hacer magia para sazonarlos.
Todos nos reíamos de aquellos discursos tan descabellados que tenían el sabor amargo de la utopía y sobre todo, no llegaban más allá de conseguir que las más viejas se quedaran sin novela, o que la vieran muy tarde, cuando el comandante tenía a bien callar sus desvaríos culinarios de una vez, pero sin habernos explicado, como es natural, dónde íbamos a conseguir lo más importante: la concreta, la fibra, la que se adoba y se machaca, la que de verdad queríamos ver dentro de aquellas ollas de una manera natural, democrática, diáfana; sin tener que comprarla en el mercado negro o en el de 70 a un precio criminal. O como se dice en buen cubano: "La cajne, asere, la cajne".

viernes 4 de enero de 2008

El tiempo, El implacable, el que pasó...



Mis amigos de La Habana me cuentan emocionados cómo ha sido el último concierto de Pablito en el teatro Mella. Dicen que esta vez se le fue la mano y que las canciones nuevas están llenas de contrasentidos, amargura y crítica. Todo el mundo comenta en la calle; también lo hace el Granma, la prensa extranjera y un buen número de bloggers…

Me han prometido que me enviarán una copia con otro amigo que viene, y casi como un reflejo busco los mejores discos y me siento un rato a disfrutarlos.

Regresan a mi mente aquellos años del Período Especial más galopante, cuando todo el mundo se quedó muy flaco, las bicicletas chinas inundaron las calles de La Habana y una cebolla o un plátano entraban en la clasificación de las especies vegetales prehistóricas y casi extinguidas. En esa etapa, comenzaron a cerrarse los periódicos y revistas culturales por falta de papel; los apagones degeneraron en alumbrones y los cubanos nos íbamos en masa a dormir a las azoteas de casas y edificios; otros cocinaban en plena calle, por falta de combustible y muchos eran los que entregaban el carné del Partido Comunista o el de la Juventud en las universidades. En casi todos los barrios se cantaba aquella esperanzadora canción de Willy Chirinos "Ya viene llegando" lo que todavía no ha llegado, hasta que triste es decirlo, porque el que espera, desespera, y de tanto mirar el túnel y no verle el fondo, muchos comenzamos a mirar hacia otra parte.

Yo trabajé durante un brevísimo período de tiempo en la Fundación de Pablo Milanés en su sede del Vedado y confieso que era uno de los pocos lugares, donde a pesar de tanta miseria material e institucional, se derrochaban recursos, especialmente en la pequeña oficina donde se editaba la Revista Orígenes.

Bajo los auspicios del trovador bayamés, muchos fueron los que se forraron los bolsillos y el estómago sin dar la menor importancia al privilegio de que gozaban. Fue la primera vez que vi una computadora 486, modernísima para la época con Windows y conexión a Internet. Los editores sobrevivían el día a día a base de café y cigarrillos -una caja de Populares valía una fortuna en el 95- y justo es decir que casi todos, incluidos los redactores, recibían una paga por la izquierda en dólares que les permitía sobrevivir por encima de la media nacional.

La verdad es que Pablito se pasaba de solidario y había creado la Fundación con el objetivo de propiciar el lanzamiento de artistas noveles, escritores sin descubrir, músicos, bailarines y gente de teatro.
Recuerdo cómo en el 93, cuando fue admitida la creación de esta primera institución cultural independiente, autofinanciada, y sin fines ideológicos en Cuba, muchos creyeron que este gesto marcaría el principio del fin del control totalitario que el estado cubano ejercía sobre la cultura. Por primera vez en la historia de la Revolución, se le daba carta blanca a una entidad civil, no gubernamental, autónoma y con patrimonio propio, que no era otro que los ingresos que se generaran de las giras y los conciertos de Pablo y 160 000 dólares que donó al constituirla.

¿Qué cómo convenció Pablito a las autoridades cubanas para que le permitieran conservar el 92% de sus ingresos a favor de este proyecto? Quizás aceptando el nefasto tutelaje del Ministerio de Cultura. Eso nunca lo sabremos a ciencia cierta, pero tal vez su mayor error fue declarar que la institución que había soñado y ahora era una realidad, no tenía fines ideológicos y que lo más importante allí sería la calidad de los artistas y no la militancia política de estos.

Con la Fundación de Pablo pasó como con todo lo que tiene algo de buenas intenciones en la isla. Cuando empezábamos a acostumbrarnos a aquella especie de casa de Jauja en la que casi todo se podía y prácticamente cualquier recurso se tenía, estalló la bomba. Los continuos enfrentamientos del artista con el Ministerio de Cultura le colmaron la paciencia y apenas dos años más tarde, un caluroso 12 de junio de 1995, Pablo Milanés comunicaba al mundo el fracaso de sus gestiones y la disolución de la Fundación que llevaba su nombre.

Poco duró este sueño que fue a estrellarse contra la intolerancia de un sistema que ponía trabas a casi todas sus iniciativas, especialmente a las giras por el extranjero de delegaciones de jóvenes talentos con mucho peligro de pedir asilo en cualquier país, en un momento tan crítico para la economía cubana.

Sin embargo, a pesar de todo lo que se coció en el tapete y de lo mucho que se desbarró en torno a la cuestión, Pablito siguió declarando a los cuatro vientos su adhesión incondicional al Gobierno cubano, como si el Ministerio de Cultura actuara o fuera independiente del mismo; y aunque durante su viaje a México en el 96, muchos creyeron que se quedaría de un momento a otro; y por los pasillos de la UNEAC se rumoraba que estaba en candela por no haber hecho gala del servilismo habitual de los artistas cubanos, la sangre nunca llegó al río, y nuestro querido Pablo fue y vino una y otra vez, y cada vez que quiso, charco arriba y charco abajo, llenando con su voz gloriosa los teatros de decenas de ciudades importantes, entre ellos, los de Londres y Madrid.

Han pasado más de diez años de aquello y muchos habrán sido los momentos amargos que el poeta habrá debido callar. Nunca se borrará de mi memoria la casona de color ocre, silenciosa y cerrada, las oficinas desmanteladas y los amigos dispersos, otra vez ganándose la vida de mil maneras por las calles de La Habana; pero su adhesión incondicional a Fidel, más que una posición política o una militancia, casi parece una enfermedad mortal de las que se padece en silencio y no se curan hasta la muerte del tirano.
Aún así, este consagrado de la Nueva Trova cubana, es uno de los pocos que ha criticado las restricciones a la libertad de expresión impuestas por Fidel Castro y aún sigue entrando y saliendo de la Isla. En el 93 tuvo la osadía de oponerse a la persecución que sufren muchos intelectuales cubanos y al fusilamiento de los tres jóvenes que secuestraron una embarcación para tratar de escapar a Miami. Además, fue el único intelectual que se negó a firmar la carta que respaldaba el encarcelamiento de 75 opositores condenados a 28 años de prisión y recordó a los olvidadizos, que él había rescatado a mucha gente a través de su Fundación. Artistas consagrados como Compay Segundo, que después de jubilado, andaba como tantos otros cantando con su guitarra por las calles de la capital a cambio de unas monedas.

Por todo eso, y porque sigue siendo uno de los más solidarios y humanos, amén de poeta, músico y una de las voces más cálidas y melodiosas de América Latina, me alegra recibir el entusiasmo de mis amigos de adentro, que pudieron verlo de cerca en el Mella y sentirse parte de lo que ahora está diciendo, para todo el que tenga cabeza para escuchar y corazón para entender.
Pablito Milanés, es de los que siempre ha sabido que “… La vida no vale nada / cuando otros se están matando / y yo sigo aquí cantando cuál si no pasara nada…”

domingo 30 de diciembre de 2007

¡SUBE, SÚBELE MAS!

Me dejan este comentario desde otro blog y me hago eco. Ojalá el mensaje llegue a mucha gente en Cuba, aunque cada día allí dentro la gente tenga menos posibilidades de comunicarse por Internet.
Copio y pego:


"Secretos de Cuba pide a todos los sitios web relacionados con Cuba y que están a favor de la libertad publiquen este mensaje en primera plana.

En Cuba, el día 8 de enero del 2008 a las 8:00 pm suban el volumen a la música, al televisor, al radio, no importa lo que estén poniendo, ni la música que sea; el noticiero, aunque sea la mesa redonda, Lo que sea: súbanle el volumen. Si ese día hay fiesta, mucho mejor. Suban el volumen a todo lo que da.

Si tienes miedo cállate y escucha por tu ventana cómo otros lo harán.

Lo único que pedimos a todos los que tienen blogs, foros, etc.; es que publiquen este mensaje en primera plana hasta el día 8 de enero a las 8:00 pm

CORRAN LA VOZ.

SÚMATE. Queremos cambios a favor del pueblo. Mejoras salariales, tener más derechos que los turistas: Libertad.

NADIE VA A INVADIR CUBA, ESO ES UNA MENTIRA CREADA POR EL GOBIERNO CUBANO. SOMOS NOSOTROS, EL PUEBLO LOS QUE TENEMOS QUE RECUPERAR LO QUE POR DERECHO NOS PERTENECE."

viernes 14 de diciembre de 2007

CUBA REBELIÓN

Después de ver las últimas golpizas y al loco chocheando,
después del último silencio y de mi persistente depre,
de que otra niña le dijera a la mía en la escuela que ella odia a Cuba,
un país que ni siquiera imagina dónde está, ni cómo es.

Pero mi hija, que solo tiene siete años,
le respondió que eso es imposible
porque los niños no odian,
y porque Cuba es un paraíso.

Divina inocencia

No sé por qué,
pero ardo toda yo por dentro en pleno invierno
y todo en mí canta al unísono con esta banda
de cubanos
que son como yo
y como nosotros…TODOS.

Ay, quién pudiera ir a gritar con ellos
y cantar y enajenarse hasta el agotamiento
sin que por ello el tirano y la turba
te despojen de lo único que es tuyo por derecho propio:
tu vida, tu alma, tu ilusión, tu patria.






y luego, esta descarga
que nos llega desde “esa nación cansada”
y a la vez tan indefensa, decadente y bella
como una amante dormida a la que besas por última vez
sabiendo que nunca más te mojarán sus olas cuando salpiquen sobre el malecón….





Y esta última,
para los que enseñan a sus hijos a odiar
para los que ya se olvidaron que alguna vez sus abuelos
se marcharon en busca de una vida mejor
y dejaron atrás las aldeas y los pueblos de piedra
con sus gaitas, queimadas y cocidos
para cruzar el mar con sus alpargatas y sus boinas por todo patrimonio.

“Si profunda es la distancia
profunda es la lejanía….
Muchos viajeros prosperaron en nuestra tierra caliente
que los acogió con amor y les dio consuelo
porque “…en un alma peregrina
no existe ciudadanía.”
"No seas cautivo de idiomas ni ideologías"
YO QUIERO SER TU AMIGO.


martes 16 de octubre de 2007

Colirio para la nostalgia

Mensajes políticos aparte, este vídeo me lleva de vuelta a esa memoria ancestral que jamás nos abandona. Las fogatas en los campamentos de pioneros, la armónica de Santiago Feliú, la sonrisa del Che y sus ojos tan brillantes. El círculo infantil donde me raspé las rodillas, la inolvidable escena de “Memorias del subdesarrollo” y ¡hasta una vista aérea del Instituto Superior de Arte! La nota aguda la pone Rochi; pero la nostalgia, vibra en las guitarras y la poesía de Gerardo Alfonso.

….¡Y los pelúos, los pepillos, ya no tan jóvenes pero igual de añorados de mi isla lejana!

Las cifras de la vergüenza

Desde Bligter me llega este post que además tiene un enlace de lo más interesante hacia Periodistas sin Fronteras. Allí las cifras hablan por sí solas. China encabeza la lista de periodistas y bloggers encarcelados por hablar más de la cuenta. Pero también, salvando las distancias que la libertad impone, no podemos olvidar que es un número que se diluye entre una masa de 1.300 millones de chinos y que en superficie total, se trata del país más grande del mundo.
El problema es cuando vemos que quien le sigue de cerca, en esta lista vergonzosa y negra, es una islita del Caribe con sólo once millones de habitantes, dos de los cuales han preferido poner agua de por medio e irse con su música a otra parte.
Dice la tabla roja de la izquierda: Periodistas encarcelados a día de hoy, por haber ejercido su profesión: 129
De ellos, 33 son de China y 24 ¡ESTÁN PRESOS EN CUBA!
¡EN ESA ISLITA SALSERA DEL CARIBE!
Está visto que allí no sólo tenemos mulatas y ron, educación y potencia médica, sino también un índice represivo envidiable.
Y eso que Internet permanece bajo un estricto control -como el enemigo- que si no, corríamos el riesgo de romper el barómetro de la libertad de prensa.



¿Conoces los agujeros negros de Internet? Son aquellos países en los que la libertad de expresión brilla por su ausencia y todo pasa por la censura, incluido Internet. Un total de 15 países que se encuentran en esta situación a estas alturas del siglo XXI.



1. Maldives (144)

2. Tunisia (148)

3. Belarus (151)

4. Libya (152)

5. Syria (153)

6. Vietnam (155)

7. Uzbekistan (158)

8. Nepal (159)

9. Saudi Arabia (161)

10. Iran (162)

11. China (163)

12. Myanmar/Burma (164)

13. Cuba (165)

14. Turkmenistan (167)

15. North Korea (168 and very last on the list)


Parece increíble que al menos 60 personas, se encuentren encarceladas por publicar en Internet, críticas hacia sus gobiernos. China, la pionera en la materia, está consiguiendo seguidores a marchas forzadas: Vietnam, Siria, Túnez, Libia, Irán...Es increíble como aumentan las cárceles para bloggers y otros tipos de ciberdisidentes.


Más información en Reporteros sin Fronteras


.:: Visto en 4ºD ::.


author: Julia # via: bligter.com

lunes 15 de octubre de 2007

LOS FRUTOS DEL TROPICO (II) (fragmento)


Sin embargo, la manera áspera con la que aquel mulato, todavía un adolescente, acarició su pierna, era otra cosa. Tenía los dedos gruesos y ágiles. Con soltura buscó el empacho en el músculo indicado. A la señorita le gustó gritar un poquito, y más aún le gustó ver cómo se erizaba la espalda del muchacho al escuchar sus guturales soniditos.

-Usté va’bel que no es ná. –decía la negra- Este niño trae la gracia desde chiquitico. Pronto él poné bien a la niña.

Pero ninguno de los dos, ni el curandero ni la empachada, le prestaban atención a la charla de la pobre negra. No podían saber que aquel encuentro era el comienzo de un futuro demasiado largo para ambos, al que no lograría sobrevivir la cocinera; pero sí que la presencia de aquel ejemplar de criollo había desplazado del horizonte de Amauta cualquier otra pasión, incluidas todas las clases de mangos del país. "Pues no es tan malo empacharse, siempre que me den la misma medicina." –pensó la niña- "Y ni siquiera duele. Todo era un cuento de esta negra descarada. ¡Oh! ¡Bendito empacho!" –quiso gritar cuando las manos subieron desde sus muslos al vientre- Amauta recordó de inmediato los efectos del zumo de mango dentro de su ombligo, y creyó adivinar en las idas y venidas de los dedos, ciertas señales, caminos para jugos próximos, íntimos rituales de posesión, que no precisaban del consejo prenupcial de una madre.
Cuando vivían en París, su madre no quería hablar de los tíos, ni de la finca, ni de nada que tuviera que ver con esta isla. Es más, si alguna vez le contó algo sobre Cuba fue para describir cosas terribles: revoluciones, masacres, costumbres demasiado libertinas y represiones. Muchas veces la sorprendió mirándola con lástima cuando rebuscaba en su cuerpecito ciertas marcas. Pero no. –concluía siempre- Todo está bien en mi niña. –y la besaba- Nadie sospechará jamás de tus ojitos azules.
Eso le decía ella, pero a la niña le daba igual. Era demasiado joven para comprender la importancia de un color de piel o de un lunar oscuro en medio de la espalda. Sin embargo, ya le pareció más raro que también sus tíos se empecinaran en mirarla de la misma forma el día que llegó a la finca. Si se trataba de una costumbre de familia, ella rogaría a Dios esa noche para no heredarla, porque hacía sentirse incómoda a la gente. Con sus temblorosos dedos, los dos viejos habían escarbado más allá de la línea rosa que dividía la piel de su rostro de los cabellos negros. Luego le tocó la exploración a la espalda y no pararon hasta revisar el nacimiento de las uñas de manos y pies. Amauta los veía mover la cabeza desconcertados, hasta que finalmente mascullaron algo acerca de una injusticia sin remedio.

La bola del empacho comenzó a ceder. El muchacho se empapó las manos con manteca de corojo. Las movió sobre su ombligo haciendo círculos hacia abajo, y toda aquella molestia pesada se desprendió dando tumbos hasta los intestinos. Ella se quedó muy quieta, sudorosa y con los ojos apretados, intentando adivinar el rumbo de la extraña bola hasta sentirla caer como una piedra. Sí. Eran los mangos.
-Ahola tomá pulgante y a decansá. –dijo la negra con apuro– Ya verá que en do día se pone bien otra vé y yo voy a hacele te de manzanilla. Ya verá. Má pa’hoy, el excusao espera.

Pero cuando Amauta abrió los ojos, el mulato se había marchado, y ella se sintió exprimida. Los mangos se habían escurrido de su estómago con un quejidito que la negra recogió junto a los residuos en una bacinilla. La cocinera desapareció las sábanas sucias y la pestilencia del empacho, y la niña cayó en la cuenta de que su salvador, pues así quería llamarlo en lo adelante, no había pronunciado una palabra. Y se asustó. No era posible que no hablara. Pero entonces, su lógica infantil la reconfortó, pues como bien dicen los cuentos, ningún príncipe es mudo.

“Tal como soba, así pronunciará mi nombre”. –pensó casi dormida- Tan dulce como la pulpa de ese mamey colorao que aún no he probado. Así de dulce va a ser.

Y la negra sonrió cuando escuchó el primer ronquidito desde el pasillo.

domingo 14 de octubre de 2007

LOS FRUTOS DEL TROPICO (I) (fragmento)

Ayer disfrutaba un artículo publicado en el Herald acerca de la presencia del mango en la cultura cubana. Lo titulaban: EL EXTRAÑO PLACER DE TENTAR LAS FRUTAS, y fue cuando me enteré que es el árbol de Oshún, el que deleita a los hombres, pero el que con su abundancia, presagia también un año de carencias.
Después de leerlo, no pude evitarlo. Corrí a desempolvar un viejo cuento, una historia que ocurrió cuando comenzaba el siglo XX y que me contó, a capítulos fragmentados, una mujer carismática que actuaba y se movía, dueña de su entorno, pero al mismo tiempo, como si existiera en otra época o viniera de otro mundo. Es el suyo un universo poseído por la leyenda y la magia; un discurrir paralelo y salvaje, apenas a medio camino de la realidad. Es quizás, esa condición rebelde lo que le permite continuar entre nosotros. Obligándome a escuchar y dar por ciertas las imágenes que borda dentro de mi mente....sólo cuando le abro la puerta y le permito existir junto a mí, dentro de mí....como hace casi un siglo discurrimos juntas, en la Cuba de nuestros abuelos....


LOS FRUTOS DEL TROPICO (I)



Fue la primera vez que se encontró con un mango. La fruta a medio madurar, sangró un zumo melcochoso que le manchó las mandíbulas, la barbilla y el vuelo de encaje del vestido. Se escurrió por entre las uniones de los dedos, resbaló codo abajo y ascendió vertiginoso hasta los hombros. El hilillo dulce penetró el escote de Amauta y fue a morir en su ombligo. Ella nada supo de estos recorridos, porque chupó la pulpa, sorbió la masa, masticó las semillas, y uno tras otro, desvalijó la mata de sus frutos. Al regresar a casa, su cuerpo era un fangal amarillo y sus dientes un montículo de fibras de las que no pudo deshacerse en dos días, a pesar de todos sus esfuerzos.
Pero lo peor fue el empacho. ¿Cómo encontró Amauta ese mangal pintón a principios de marzo? Sigue siendo un misterio, porque los árboles de la finca todavía mostraban unos tímidos manguitos tan gruesos como un puño de bebé. El caso fue que amaneció con un empacho tan terrible, que no podía levantarse de la cama. Su estómago dolía, le latían las sienes, y apenas intentaba moverse o colocarse en posición vertical, una punzada de asco invadía su cuerpo. Parecía que la gravedad y ella no volverían a hacer buenas migas. Amauta nunca había sentido los efectos del mango fuera de estación, y tanto fue su desespero, que cayendo la tarde rompió a llorar tan alto como la pesadez de su estómago se lo permitía.
Quizás fue la intervención de la cocinera la que desgració su vida para siempre. Era la negra más vieja que ojos de blanco vieron en la isla. Solía cocinar doblada sobre las cazuelas de hierro, y más de un brebaje extraño salido de sus manos había curado de peores males a la chiquillería de la finca. Por eso la escucharon, a pesar de que según los tíos, el negro siempre la hace, bien a la entrada que a la salida. Así, la sugerencia fue recibida con mucho recelo, pero la chiquilla era ahora la vida y los ojos de los pobres viejos, que no opusieron razones. A fin de cuentas, se trataba de un simple empacho, y cualquiera sabe qué se siente con todos esos mangos detenidos en la barriga. Así que Jonás le ordenó a la negra desde la cabecera de la cama con toda la autoridad de su acento gallego:
-Tráelo...quiero aquí a ese mozo que quita esto.
Y la niña añadió:
-Dile que mis tíos van a pagarle muy bien, y dile que...¡Oh! –se retorció de dolor- Dile que yo he comido muy poquitos... y que...¡Oh!... ¡Quiero seguir comiendo mangos!
La negra la tranquilizó contándole que todos los niños se empachaban con otras frutas, y que la Guayaba... ¿Todavía no probaba la Guayaba su mercé, ni los ciruelos, ni los platanitos ni los mamey coloráo? ¿No sabe que hay un mamey amarillito como el mango y la corteza dura como ñata de mulato? No se preocupá mi niña, -decía riendo- tú va a bel cuánto mango va a comé la niña, si na má que estamo a malzo, y entoavía faltan lo aguacero e mayo. Si tú cogé un cacharro y lo pone a llenal con goterones del primer aguacero, no se empacha má en toitico el año. Mire, -reía cruzando los índices sobre los labios-, palabra de negra. Eso tá probao, niña...Ya verá.

Y la señorita vio a un mulatón de ojos grises, apenas el doble de su propia edad, pero con los brazos y el cuello tan gruesos como los melones que su tío abuelo le había mostrado la tarde anterior: rojizos, jugosos, y sintió una contracción extraña en su vulvita de siete años, un abrir y cerrar cosquilloso que le chorreó la entrepierna, y se quejó de deseo, aunque todos pensaron que era de empacho. Fue la segunda vez que Amauta tuvo un orgasmo, reprimido por la mirada severa de sus tíos, y comparó al muchacho con el mango, saboreando en su mente infantil el concepto de lo salvaje, de lo apetitoso. Para sus siete años, la piel cobriza era un atardecer; y los ojos grises, el mar furioso bajo el ceño de San Pedro amenazando lluvia. Por supuesto que las cejas serían muy tupidas, y los labios muy gruesos bajo la nariz aplastada. Así imaginaría en lo adelante a los dioses del Olimpo de los que tanto oyera hablar en París, y haría el amor a la edad de veinte años con Zeus hecho hombre para conquistarla.




(Continuará)

jueves 11 de octubre de 2007

El periodista-SOLDADO DEL PARTIDO no es precisamente un "guerrero de la luz"




Y habló algún representante de la prensa cubana para justificar lo increíble. Es lo que ocurre siempre en cualquier medio de prensa insular: el jefe de redacción apunta con el dedo y dice: Tu misión hoy es responderle a ese blog que nos desacredita. No permitamos que nos tachen de manipuladores, demostremos que sí tenemos neuronas los periodistas en Cuba.
Y allá va el recién graduado a redactar su brodrio indigerible y largo, como un empacho de mango verde.
Sé de muy buena tinta que los estudiantes de periodismo le llaman "Libelo comunista al Granma", que según dicen, es un tabloide en el que solo cambian la hora, la fecha y el lugar, porque las noticias, esas triunfalistas y manipuladas, han sido escritas de antemano y son casi siempre las mismas.
Luego tenemos a ese omnipresente funcionario del PCC que se ocupa cada día de revisar con lupa lo que se publicará en el rotativo, para que no se escape una frase equivocada y a nadie se le vaya a ir la olla, ni por equivocación. Este es el señor, perdón, el compañero, que en coordinación con el departamento de publicaciones, escoge y maquilla las fotos del comandante para que no salga con su perfil menos favorecido o en una pose demasiado humana.
La vejez, sin embargo, y el tiempo, se han encargado de echar por tierra los desvelos taxidérmicos de estos pobres funcionarios, que ya no pueden esconder la esencia mortal de un personaje tan de carne y hueso como todos, tan de pijama y chancletas a la hora de comer en casa, tan rigurosamente cosido al poder como a su inseparable bolsita del costado.

En resumen, hay algo que todo periodista tiene claro desde que comienza su formación académica:
Y es que él puede tener opiniones, pero si son en contra, no se le vaya a ocurrir publicarlas en "blanco y negro".
Otra cosa: No olvidar jamás que el periodista en Cuba es un soldado del Partido, algo así como una persona que la Revolución ha dotado con el don de la palabra y el acceso a los medios de prensa extranjeros y nacionales, -todo un privilegio- para que responda SIEMPRE a unos intereses y unas pautas, que son las únicas posibles y correctas.
Pero si el soldado del partido se distrae, y alguna vez reniega del entrenamiento que le han dado a lo largo de cinco interminables años, y tiene la ocurrencia de comenzar a llamar las cosas por su nombre, debe tener claro que será considerado un desertor en toda regla, un vendepatria, un traidor cuyo único destino es la prisión, el ostracismo o la mordaza...

Muchos dirán que sensurar la libertad de expresión es una práctica casi tan universal y antigua como la prostitución, que ya tenían controlados los papiros del antiguo Egipto y que por algo achicharraron la biblioteca de Alejandría.....

Porque con estas premisas no me extraña, que los de la prensa en activo den verguenza. Que la dan. A mí por lo menos, sí.
Y me da mucha más verguenza tener que reconocerlo.

miércoles 10 de octubre de 2007

EL SUEÑO CUBANO de Montaner

Ayer estuve hasta altas horas de la madrugada leyendo un post que a mi entender, no tiene desperdicio. Pero los comentarios no se quedan atrás. En este blog, y con el tema puesto en discusión, se rompen lanzas "estilísticamente afiladas" con respecto a lo que nos espera, en el futuro, a los cubanos.
Copio y pego el artículo de Carlos Alberto Montaner, a mi juicio, una de las más lúcidas y claras reflexiones que he leído sobre nuestro pueblo en los últimos años. También dejo el enlace a la página original, para que puedan leer los más de cien comentarios que esta conferencia ha provocado. Lo cierto es que Carlos Alberto Montaner podrá tener seguidores o detractores; pero eso solo es posible cuando lo que se dice, levanta ronchas y crea estados de opinión en ambos lados.
Que disfruten la lectura.


EL SÍNDROME DEL PESIMISMO POST-TOTALITARIO
Y LA RECUPERACIÓN DE LA ESPERANZA
Por: Carlos Alberto Montaner
(Dictada el 3 de agosto de 2007 en Miami durante la conferencia anual de la Association for the Study of the Cuban Economy (ASCE).
Publicada en "El tono de la voz".



EL SUEÑO CUBANO

Esa actitud pesimista es, realmente, un fenómeno novedoso en la historia de la nación. Si algo había caracterizado a la sociedad cubana desde la época de la colonia, era la certeza general de que nos esperaba un futuro extraordinario, y que no había obstáculo que no pudiera ser superado con un poco de suerte y tesón. ¿De dónde surgía esa confianza? Acaso de una experiencia feliz y poco frecuente: los cubanos no conocían la decadencia. No se referían a gloriosos tiempos pasados ya irrecuperables. No existía, hasta la llegada del castrismo, la noción de que hubo un pasado espléndido que habíamos perdido. Lo mejor, invariablemente, se encontraba instalado en un horizonte alcanzable. Era una sociedad que miraba hacia el futuro.

¿Por qué esa actitud? Acaso por lo siguiente: los cubanos, paulatinamente, siempre habían estado “un poco mejor”, lo que generaba unas razonables expectativas de progreso personal y colectivo. Como regla general, el nieto estaba mejor educado y vivía mejor que su padre, mientras el padre estaba mejor educado y vivía mejor que el abuelo. El propio paisaje urbano les confirmaba a los cubanos esa convicción risueña de que el porvenir podía ser extraordinario. Las casas, los caminos, las ciudades, mejoraban con el transcurso del tiempo. La modernidad y el progreso solían llegar con celeridad: el tren, el telégrafo, el teléfono, la electricidad, los autos, la aviación. La disponibilidad de los bienes de consumo aumentaba constantemente: el agua, la alimentación, el vestido, el transporte y las posibilidades de viajar. La estructura social, además, era permeable y flexible. Se podía comenzar en alpargatas, como tantos criollos e inmigrantes, y terminar en una casa confortable rodeado de comodidades. El mensaje que históricamente emitía la realidad isleña era obvio: Cuba era un país con futuro. El devenir era benévolo, prometedor. Eso generaba una comprensible sensación de optimismo.

Por supuesto que hubo contramarchas y Cuba sufrió leyes y gobiernos injustos durante la Colonia (junto a otros muy constructivos y benéficos), y debió enfrentar ataques de piratas y ciclones devastadores. Es verdad que a veces se desplomaba el precio del azúcar o se contraía el comercio internacional y los cubanos padecían las consecuencias. ¿Quién puede ignorar que en suelo cubano se libraron guerras internacionales y La Habana se llenó de imprevistos ingleses? Nadie puede negar que había bolsones de pobreza y desempleo (cada vez menores), o que a la infame esclavitud, terminada en fecha tan tardía como 1886, evolucionó hacia un hiriente racismo que no se extinguió con el surgimiento y desarrollo de la república, sino se prolongó en exclusiones y desigualdad de oportunidades para la población negra. No es falso que hubo etapas graves y convulsas tras la independencia -violencia, golpes militares, corrupción, gansterismo, dictaduras-, que generaron toda una valiosa literatura crítica calificada como “pesimismo republicano”, en la que comparecen nombres como los de Enrique José Varona, Fernando Ortiz y Jorge Mañach -entre otros-, pero ese examen sombrío y generalmente acertado de los males que aquejaban el funcionamiento institucional del país no trascendía de ciertos medios académicos e intelectuales muy limitados. En todo caso, eran incidentes controlables o periodos relativamente breves, a veces trascurridos en medio de buenas circunstancias económicas, invariablemente seguidos por ciclos de recuperación impetuosa, lo que nos llevó a acuñar un sobrenombre auspicioso para la nación: “la isla de corcho”. Ello explica que, hasta la llegada de Castro, Cuba fue siempre un receptor neto de inmigrantes. Era un espacio humano prometedor, del que no tenía mucho sentido huir, dado que era posible trazar objetivos vitales ambiciosos y alcanzarlos. Había, pues, un “sueño cubano”, como pueden dar testimonio cientos de miles de inmigrantes europeos o caribeños que llegaban a la Isla en busca de formas de vida superiores a las que podían alcanzar en sus países de origen.

LA DESAPARICION DE LA ESPERANZA

Paradójicamente, esa noción de isla de corcho, asiento de esperanzas y de una vida mejor para nativos y extranjeros, se vino abajo como consecuencia del más optimista de los cubanos: Fidel Castro. Incluso, es posible que el desbordado optimismo de Fidel Castro haya sido el causante del surgimiento del pesimismo en el resto de sus compatriotas. Me explico: Fidel Castro creía que con un grupo de jóvenes sin disciplina ni adiestramiento militar, como había sucedido en la lucha contra Machado, podía derrotar a la dictadura de Batista, y lo logró. Pero a partir de ese triunfo notable, no exento de heroísmo, el resto de sus objetivos fracasaron uno tras otro, mientras se demostraba que sus creencias no eran más que supersticiones absurdas.

Fidel Castro, dispuesto a convertir la Isla en una potencia económica, creía que él sabía mejor que el resto de los cubanos qué producir, cómo producir y a qué precio, y sustituyó violentamente el modelo económico basado en la propiedad privada y el mercado por el colectivismo planificado que preconizaban los marxistas. Creía que las desdichas políticas de los cubanos se debían a la “división” y la politiquería producidas por la democracia plural e instituyó un régimen monopartidista de voz única y obediencia vertical que nos traería la felicidad colectiva. Creía, en 1959, que en una década (como explicó el Che Guevara en Punta del Este, Uruguay, en 1961) Cuba sería un país industrializado y tendría un nivel de desarrollo similar al de Estados Unidos.

Creía que Estados Unidos y los países capitalistas colapsarían en medio de una catástrofe económica imparable. Creía que el comunismo y la URSS eran el futuro de la humanidad. Creía que él iba a ser la cabeza del tercer mundo en la nueva etapa post-capitalista, y mandó sus ejércitos a África y sus guerrillas, terroristas y agentes a todas partes para apuntalar ese destino luminoso. Creía que transformaría a Cuba en una potencia científica en donde se curarían el cáncer, el SIDA y otras calamidades. Creía, en fin, en muchas cosas tontas y desproporcionadas que sólo suscriben los optimistas patológicos aquejados de narcisismo, incapaces de dudar, sin darse cuenta que sólo era un abogadillo mediocre, propenso a la violencia, intimidador, audaz y sin escrúpulos, aunque naturalmente carismático e inteligente, insoportablemente locuaz, con un débil instinto laboral, que había adquirido sus ideas de la historia y de la economía en medio de unas elementales tertulias políticas, enrarecidas por el humo de los habanos y los golpes de cafeína, junto a personas sintonizadas en la misma tesitura cultural, política y moral.

Esos delirios, claro, tuvieron consecuencias gravísimas cuando se convirtieron en medidas de gobierno. Durante casi medio siglo los cubanos aprendieron una nueva y dolorosa lección: el país se hundía progresivamente. El gobierno más largo de la historia de América -casi medio siglo-, pese a tener todos los recursos a su disposición, lejos de resolver los problemas materiales de la sociedad, los había agravado. El agua, la vivienda, el suministro de electricidad, los teléfonos, el transporte, la comida y el vestido se volvieron una insondable tragedia personal y familiar. No había oportunidades laborales valiosas, bien remuneradas y libremente elegidas. Todas las promesas resultaban incumplidas. Todo estaba racionado o era inalcanzable. De nada servía ser una persona brillante, adquirir un título universitario o esforzarse en el trabajo. Tener una personalidad creativa y emprendedora, lejos de ser una bondad natural conducente al éxito, se convertía en un foco de conflictos con los comisarios. Si algo bueno existía, sólo estaba disponible para la clase dirigente o los extranjeros. Todavía hoy, el 26 de julio pasado, Raúl Castro, como si fuera la luna, después de medio siglo de gobierno, prometía que los niños mayores de 7 años podrían tomar leche en el futuro.

Esa fracasada experiencia, sufrida interrumpidamente y durante tanto tiempo, se convirtió en una devastadora expectativa personal: no había esperanzas, salvo la de emigrar por cualquier procedimiento. Tres sucesivas generaciones de cubanos aprendieron la peor de las lecciones que puede interiorizar una sociedad: no hay un mañana mejor. Todo, incluso, puede empeorar. No es posible la superación. La vida es esa cosa miserable y mugrienta que transcurre en medio de arengas y marchas patrióticas bajo un sol implacable. Los jóvenes cubanos de los años setenta vivieron peor que los de los sesenta. Los de los ochenta, peor que los de los setenta. Los de los noventa, en la primera mitad, llegaron a pasar hambre. Por supuesto que el responsable de ese minucioso desastre eran el sistema y el torpe supremo administrador que señalaba las directrices y daba las órdenes, pero el juicio final a que llegaban los cubanos era otro: Cuba era inviable. De una isla de corcho, había pasado a ser una isla de plomo, hundida sin remedio en el Caribe.

LA DESCONFIANZA EN EL OTRO

Pero todavía existía otro componente más doloroso: no sólo Cuba era inviable a los ojos de muchas personas. Los cubanos, en general, pertenecían a una especie humana deplorable. Mentían o simulaban para poder sobrevivir. Todo el mundo comenzó a hablar de la doble moral como algo natural. Cada hogar se convirtió en un centro de adiestramiento para la mentira. Los padres les enseñaban a sus hijos a ocultar sus emociones y sus creencias “para que no se metieran en problemas”. Todo el mundo mentía para salvarse, pero a veces la conducta era aún más censurable: el régimen convirtió a los cubanos en chivatos. Lichi Diego contó en un libro desgarrador como la Seguridad lo reclutó para que espiara y delatara a su padre, el gran poeta Eliseo Diego. Cientos de miles de cubanos se convirtieron en informantes contra otros cubanos.
Por primera vez, incluso, un régimen político se arrogó el derecho a controlar la intimidad afectiva de los ciudadanos. Fidel Castro decretó que no se podían tener relaciones amistosas con los familiares y amigos que escapaban del país o rechazaban al comunismo. Ni siquiera se podía tener contactos con ellos. Padres, hijos y hermanos, aterrorizados por la represión, interrumpieron sus relaciones familiares y personales a un chasquido de los dedos del dictador. La dictadura no sólo era dueña del quehacer de los cubanos: se había atrevido a más, se había apoderado del querer de los cubanos.

¿Qué le ocurría al que se rebelaba contra esta barbarie represiva o, simplemente, protestaba? El gobierno sabía cómo manejarlo: se le acosaba y asustaba, pero si se mantenía firme le lanzaba las turbas en pogromos violentos y repugnantes. Si insistía, era la cárcel lo que le esperaba, o el paredón si parecía demasiado peligroso. No obstante, casi siempre el “acto de repudio” era suficiente. Era otra vuelta a la tuerca: del informe y la delación se pasaba a la agresión física colectiva. El acto de repudio tenía dos fines: aterrorizar al desafecto para desalentar conductas parecidas e involucrar a la sociedad en la represión. Ser revolucionario era mancharse las manos de sangre. Cuando el régimen quiere acosar a los hermanos Arcos para dar un ejemplo, les manda una turba dirigida por Roberto Robaina y Felipe Pérez Roque, entonces muy jóvenes. Y cuando quiere fusilar al general Arnaldo Ochoa y al coronel Tony de la Guardia hace que la plana mayor del Ejército firme la sentencia de muerte.

¿Cómo extrañarse, pues, de que surgiera en la sociedad una invencible desconfianza en el otro? El otro era peligroso. El otro podía destrozarnos. No sólo Cuba era inviable. Se abrió paso la noción de que los cubanos tampoco eran viables como conciudadanos. Los cubanos, aunque nunca hubieran oído hablar de Robert Putnam, ni hubieran leído una sola línea suya, intuían que una sociedad es tan buena como el capital social que posee. ¿Cómo creer que con ese capital social tan deleznable, hecho de delatores, matones y mentirosos, se podía construir una sociedad grata, respetuosa con el prójimo, hospitalaria y amable, en la que valiera la pena criar a una familia? Por eso el pesimismo arraigó firmemente en el pecho de los cubanos. De un estereotipo feliz -el cubano valiente, amigo de sus amigos, siempre dispuesto a defender gallardamente sus ideas- se pasó al estereotipo negativo: el cubano era un personajillo sigiloso y mendaz, artero y traidor, capaz de cualquier cosa, en el que no se podía confiar.

EL SÍNDROME DEL PESIMISMO POST-TOTALITARIO

Ése es, exactamente, el origen del síndrome del pesimismo post-totalitario. Las sociedades que abandonan la experiencia comunista lo hacen profundamente laceradas por la experiencia. Raúl Rivero ha titulado un libro bellísimo y doloroso de crónicas periodísticas con una frase elocuente: Lesiones de historia. Quienes pasan por esta experiencia quedan lesionados y la recuperación es lenta y difícil. Algo parecido se observa en los países de Europa del Este que liquidaron el comunismo. La sociedad saluda la llegada de la democracia con cierto escepticismo y sin entusiasmos partidistas. Está satisfecha de enterrar la pesadilla, pero no quiere oír promesas políticas porque no cree en ninguna. Le han extirpado la facultad de soñar con un futuro feliz. El abusivo ejercicio del poder durante tantas décadas en la Europa comunista, aún cuando el desempeño económico no haya sido tan torpe como el de Cuba, les ha cauterizado a las personas la capacidad de ilusionarse. Es como aquella página terrible de Víctor Frankl en la que cuenta como, tras ser liberado por los aliados del campo de concentración en el que los nazis lo habían internado por su condición de judío, y en el que había muerto toda su familia, descubrió que había perdido la capacidad de alegrarse e, incluso, de reír. Las sociedades post-totalitarias, sencillamente, son hurañas, desconfiadas, profundamente egoístas, y no albergan demasiadas ilusiones en el futuro.

LA RECUPERACIÓN DE LA ESPERANZA

En rigor, esas percepciones, creencias y actitudes son perfectamente racionales. Los cubanos no son diferentes a los demás pueblos del planeta. Si durante casi cuatro siglos fueron optimistas, es porque tenían razones objetivas para ello. Si dejaron de serlo, es porque la realidad los inclinó en esa lamentable dirección. Si durante un largo periodo de la historia prevalecieron entre los cubanos los valores de la lealtad, la amistad, la solidaridad con la familia y los amigos, sin tomar en cuenta sus ideas políticas, y se cultivaban el amor por la verdad, el patriotismo y la rebeldía contra la injusticia, es porque el costo de mantener esa estructura ética era aceptable. Cuando se hizo incosteable, sencillamente, los cubanos adaptaron su comportamiento a las nuevas circunstancias. Hicieron lo mismo que los alemanes durante el nazismo, los españoles bajo el franquismo y casi todos los habitantes de Europa del Este en la larga etapa comunista. Fue en España, y de la boca de un militar, donde escuché este dictum melancólico: “uno es tan valiente como lo permite el grado de ferocidad de su enemigo”.

En todo caso, el hecho verificable de que las circunstancias materiales modificaron el comportamiento de los cubanos -aseveración en la que estarán muy de acuerdo los marxistas- nos indica algo bastante obvio: cuando cambien las circunstancias materiales, paulatinamente volverá a modificarse la conducta de los cubanos y eso, en su momento, generará un nuevo caudal de ilusiones y pondrá fin al Síndrome del pesimismo post-totalitario. El alemán roto y desesperanzado que deambulaba entre las ruinas de su país en 1945, convencido de que pertenecía a una sociedad maldita y a un país fracasado, no tiene nada que ver con el que hoy habita en la opulenta y orgullosa Alemania. Fenómeno parecido a lo que está sucediendo en la Europa ex comunista donde, tras la sacudida inicial, y tras un primer periodo confuso y convulso en el que las generaciones más viejas tuvieron que enfrentarse a la incertidumbre de los cambios y a una reducción de su ya entonces pobre consumo, poco a poco, y a desigual velocidad, dependiendo del éxito local de la transición, las personas han ido recuperando los valores de la libertad, y son muy pocos los que quisieran volver a los viejos tiempos comunistas de palo, tentetieso y colectivismo.

A nadie, salvo que sea un psicópata, le gusta mentir. Mentir es un acto tan contra natura que cuando lo realizamos se produce una enérgica reacción corporal que registran los detectores: aumenta la sudoración, nos cambia la voz, se aceleran las palpitaciones, se enrojece la piel. Es obvio: no estamos fisiológicamente preparados para fingir. Lo natural es decir la verdad. La impostura, como señalan los psicólogos de la corriente humanista, genera neurosis que se somatizan como un profundo malestar emocional. No obstante, bajo el estrés totalitario, presionada por el sistema, la gente miente, finge y, por supuesto, sufre callada y amargamente.
A nadie, salvo a un malvado congénito o un energúmeno incontrolable, le puede gustar acosar a una persona indefensa y humillarla o golpearla, como sucede en los pogromos, ya sean los efectuados por los cosacos en Rusia, los nazis en Berlín o las turbas del partido comunista en La Habana. Nadie en su fuero interno, aunque milite en el partido comunista, puede justificar que se le obligue a renunciar al trato con sus padres, hermanos o amigos invocando unos torcidos principios revolucionarios, o que lo priven de leer lo que desee, escuchar la música que le satisface o contemplar el cine o la televisión que más le gusta.

En suma: es más fácil desterrar las actitudes violentas y las conductas represivas impuestas por las dictaduras totalitarias que haberlas adoptado dócilmente. La libertad, administrada por métodos democráticos, genera una atmósfera vital y psicológica mucho más placentera. Y cuando en esa atmósfera surgen crecientes oportunidades económicas y las personas pueden hacer planes alcanzables a largo plazo, la reacción natural es la recuperación de la confianza en el país y un juicio más benévolo sobre los otros. Los cubanos volverán a creer en Cuba, y volverán a creer en sus compatriotas, cuando el país pueda mirar el futuro con ilusión, y cuando no teman al otro porque el otro ha dejado de hacerle daño. Tal vez ese momento mágico no tarde excesivamente. Los cubanos, muy cansados, desean fundirse en un nuevo abrazo y volver a empezar. Parece que ya es hora.

PUEDEN leer los comentarios en el siguiente enlace:
www.cuba-encuentro.com/es/blogs/el-tono-de-la-voz/carlos-alberto-montaner-el-sindrome-del-pesimismo-post-totalitario#comments

domingo 7 de octubre de 2007

Uno de Robertico

Para que no se note tanto que estoy en baja, cuelgo esto que encontré en una página maravillosa:
http://www.postaldecuba.com
Así los que no lo han visto se podrán reír un poquito. A mí me ha levantado el ánimo un montón. Al menos no tengo que ir de noche al Cocodrilo para verlo.

sábado 29 de septiembre de 2007

¿QUE PASARIA SI .....?




Hace mucho tiempo me pregunto, qué pasaría si en medio de una manifestación, de esas que acostumbra convocar el gobierno de La Habana, cuatro o cinco embajadas abrieran sus puertas y anunciaran que están dispuestos a brindar asilo político y visado a todo el que consiguiera entrar allí durante la media hora siguiente. Si encima, estas embajadas estuviesen situadas en puntos cardinales opuestos, imagino que el sal pa' fuera que se formaría sería de película. Todo el mundo corriendo desaforadamente como los bomberos y los de las "tropas especiales" repartiendo golpes, pero para ser los primeros en llegar. Sería una estampida humana, la tribuna plantada, gente atropellándose y gritando cosas, niños perdidos... del carajo.

Claro que ningún país está dispuesto a recibir tal avalancha de inmigrantes y menos aún, jugar con la vida y las ilusiones de los cubanos, porque si no, sería el evento más ilustrativo de lo que realmente quieren los que asisten al protestódromo.

También muchas veces me he preguntado qué pasaría, si una mañana cualquiera, hablo de una mañana de lo más normalita....igual que todas las otras en que oímos cantar los gallos en pleno Centro Habana y el tic tac de radio reloj en casa del vecino..... el olor a café ya inunda el barrio, el sol ha continuado su avance horizonte arriba….pero NADIE ha salido de su casa, NADIE ha ido a trabajar a las corporaciones, los hoteles, las empresas mixtas. NADIE conduce una guagua pero también ya NADIE las espera y NADIE dice ni hace nada, sólo eso. Un espantoso y amorfo NADIE que ese día ha decidido hacerse dueño de sus horas y emplearlas en lo que le viene en gana.

Siempre que lo pienso me imagino a los de "arriba", como una gigantesca oreja, que de pronto se levanta horrorizada para auscultar el silencio. ¿Cómo se puede evitar que NADIE deje de mover un dedo y se cruce de brazos para siempre? ¿Sacándoles a golpes de las casas? ¿O regalando cervezas en la plaza y prometiendo ollas de presión y refrigeradores chinos?

Los "¿ y si...?" que me pasan por la cabeza pueden llegar a ser de lo más impertinentes. A veces, incluso atávicos....

"Abuela....qué pasaría, si en el bosque me encuentro con el lobo...
no temas, no temas niña mía,
que los lobos no salen por las noches
¿Abuela…. qué pasaría


si me cae una estrella en la cabeza?


No temas, no temas niña mía


las estrellas no hacen nada como eso,


están para alumbrar el cielo.”